Para valorar la poesía como una realidad sensible hemos seleccionado a la poeta y narradora Antonia Palacios en la vastedad de poetas venezolanos que pudiesen ocuparnos por sus vidas intensas desde el punto de vista anímico y su testimonio en el poema, la densidad de sus apuestas, aportes, irrupciones a la forma, ubicación al margen o favor del contexto social y político de su tiempo y la denuncia o reclamo al que nos convocan.
Empezaremos este recorrido yendo desde el poeta hacia el poema, sin miras a aplicar un psicoanálisis literario. Sólo como conocimientos necesarios para contextualizar la obra de esta autora y poder aprehender mejor los valores sensibles de su poesía.
Antonia Palacios nace en Caracas en 1904, fue una niña que se desarrollo como autodidácta en un período de guerra mundial (1914-1918), en una Venezuela convulsa por la hegemonía de caudillos andinos que acediaron el poder. En este escenario irrumpe la llamada generación del 28, los muchachos del Sacalapatalajá, las boinas azules y discursos considerados como revoltosos o heróicos de acuerdo a la militancia de la época, a sus filas Antonia se consideró con apoyo, en tiempo para los que el rol de la mujer intelectual no era una constante. Pero, de Antonia nos ocupa su perfil de narradora y poeta que se desarrolla bajo influencias de las corrientes de vanguardia, producción literaria ubicada en un período de dictaduras que cierra para 1958.
La poesía venezolana contemporánea incia en 1940 de acuerdo a las valoraciones hechas por Mariano Picón Salas, la poesía escrita por mujeres de acuerdo a esta cronología permite ubicar a Enriqueta Arvelo Larriva (1886-1962), Luisa del Valle Silva (1902-1962) y María Calcaño (1906-1956), todas distantes en estilo y forma. Aún así Antonia Palacios desarrolla con amplitud su producción literaria con mayor auge para los años sesenta y setenta, en una Venezuela con otras condiciones sociales y culturales.
Antonia se desempeño en actividades como secretaría general de la agrupación cultural femenina, el congreso venezolano de mujeres y coordinadora del Taller de Narrativa del Celarg (Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos), para dar posteriormente continuidad en lo que pasó a ser El Taller Calicanto.
La obra poética de Antonia Palacios se cierne sobre la prosa, en ella hay rasgos precisos como la sintaxis quebradiza, enumerativa, propia de una voz que desea nombrar de prisa. El alto lirismo que convoca a una perspectiva interior heredada del romanticismo inglés y alemán. Es una poesía que habla desde lo solo, la escucha, la puntualidad con el dolor, el monólogo con lo muerto, inalcanzable o fragmentario como la memoria.
Sean pues quienes valoren y atestiguen el alto contenido vivencial que confluye en la obra poética de Antonia Palacios. Para ello se han seleccionado algunos poemas de los poemarios Textos del desalojo (1978) y Hondo temblor de lo secreto (1980), los cuales estan abiertos a sus comentarios.
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